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16 septiembre, 2019
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Cultura

Un centro cultural busca impulsar la creación desde la Villa 31

Paredes blancas y revocadas, un imponente frente moderno, luz natural y el olor de la pintura fresca. Todo a nuevo, listo para estrenar, y con mucha ilusión en camino. La Casa de la Cultura del Barrio 31 se pone de pie. Funcionará como centro cultural con exposiciones y allí también se dictarán talleres. La inauguración está prevista para el sábado 30 de marzo, con un festival que incluirá rap, hip hop y danzas típicas de las comunidades de bolivianos, paraguayos y peruanos radicados en la Argentina.

Las obras fueron realizadas por el Gobierno de la Ciudad y las actividades del espacio serán coordinadas con la organización Mundo Villa –que edita un diario, un sitio web periodístico y produce contenidos audiovisuales– y otras agrupaciones barriales.

Mientras se termina su acondicionamiento, la flamante Casa de la Cultura ya es el edificio más grande de la Villa 31 de Retiro, en la zona también conocida como Barrio Mugica. Tiene dos plantas de 180 metros cuadrados cada una, mide 15 metros de largo por 12 metros de profundidad y unos 8 metros de alto. Allí funcionará el multiespacio cultural y de formación para jóvenes.

La obra demandó una inversión de 5,4 millones de pesos. / Emilia Rojas, Mundo Villa

El salón de planta baja estará destinado para eventos culturales de todo tipo, con talleres especiales de fotografía, periodismo, cine, TV y otro de formación para community managers a cargo de Mundo Villa, asociación que promueve la integración y la educación en los sectores más vulnerables. Hay dos salones más: en uno se instalará la librería y en otro se llevará adelante la producción de contenidos audiovisuales. También se organizarán debates y conferencias con personalidades de la cultura invitados. Las clases de hip hop y danzas son algunas de las promesas más esperadas por los chicos del barrio.

En la planta superior del edificio –pegado a la autopista Illia en la bajada hacia la 9 de Julio, donde un pilote sin terminar identifica la fachada– vive Ruth Ledesma con sus seis hijos. Ruth es la viuda de Adams Ledesma, un periodista y dirigente barrial promotor de esta idea y asesinado en 2010 por el narcotráfico. En frente de la casa está la canchita de fútbol que lleva su nombre.

En el marco del plan de urbanización de la 31, la Secretaría de Integración Social y Urbana porteña, a cargo de Diego Fernández, se ocupó de reactivar un viejo proyecto y construir este multiespacio cultural que demandó unos siete meses de retrabajos. La inversión realizada es 5,4 millones de pesos, según informaron voceros de Ciudad. El objetivo es “irfortaleciendo artistas locales, crear redes de trabajo e integrar la programación del barrio con la de la Ciudad y viceversa”, explicó Fernández.

También está proyectado, aunque se concretará más adelante, la construcción de un espacio ecológico en altura, sobre el pilote erigido frente a la fachada. “Lo que estamos planteando es a modo del proyecto Medellín y muchas iniciativas de integración cultural y urbana para que también veamos cómo se pueden generar puntos de encuentro entre el parque en altura, el terreno de la Villa 31 y la Casa de la Cultura”, cuenta Joaquín Ramos, periodista y director de Mundo Villa. La expo inaugural, de fotografía, será sobre los 10 años de esta organización y estará enfocada en la casa de la familia Ledesma. El año pasado, se exhibió en el Centro Cultural Borges. Además, el fotoperiodista franco-iraní Reza Deghati está realizando un taller con fotógrafos del barrio y tendrá su espacio disponible. Para la apertura también habrá batallas de hip hop, mucho color y bailes típicos de las comunidades de Bolivia y Paraguay.

Ramos señala que buscan que el espacio sirva para romper “este muro de segregación que tiene el barrio con el resto de la Ciudad y empezar a lograr que se pierda el miedo”. Con esa finalidad, se está trabajando en intercambios con otros centros culturales instalados en asentamientos. En ese sentido, se están tejiendo vínculos con habitantes de la favela Alemao, de Río de Janeiro, sólo por citar un ejemplo.

“Queremos generar una movida underground de la Villa 31 con otros barrios, con las favelas de Río y con muchos países latinoamericanos”, se entusiasma el periodista, que resalta el origen y crecimiento de ritmos como la cumbia, el trap y el hip hop.

Detrás de la historia de la casa hay un entramado oscuro. Adams Ledesma era un delegado boliviano, muy querido y respetado. A mediados de 2009, fundó una cooperativa con la que se armó Mundo Villa TV, un canal comunitario para los vecinos. En simultáneo, realizaba talleres de periodismo en su vivienda de la manzana 99. Denunciaba el consumo y venta de estupefacientes hasta que fue asesinado en 2010.

Durante la gestión kirchnerista se inauguró la Casa de la Cultura en la Villa 21 de Barracas (que depende del ex Ministerio de Cultura de la Nación). A mediados de 2014, se sumó el proyecto para hacer la Casa de la Cultura en la Villa 31, durante la gestión de Jorge Coscia. “Estaba planificado hacer un teatro y un auditorio colgante a la altura de la autopista”, señala Ramos. El proyecto iba a contar con tres pisos y se empezó con la demolición de la vivienda original. Pero, en medio de disputas políticas, el plan fue abandonado. Ruth Ledesma y los vecinos iniciaron una colecta para reconstruir su vivienda. Luego, las gestiones con las autoridades porteñas llegaron a buen puerto y en breve la Casa de la Cultura estará en funcionamiento.

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